viernes, 22 de abril de 2011

La Ira.


Sobrio un español aspira

lo que beodo no pide;

al estar así no mide,

lo que sereno suspira.

En su mente está la idea

de ser perfecto y brillante

y no valora el tunante

lo que el vecino desea.

Cuando muy digno se enfada

por no recibir aplausos,

rompe en ira los espacios

con estrechez desatada,

y enterrándose en la nada,

se le hunden los palacios.

 Emilio.

Marzo 2001

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